Nuestro homenaje a Carlos Gorostiza

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¿Qué decir cuando se va un referente? ¿Cómo poner en palabras un homenaje que trascienda el lamento y haga honor a su legado?

Hoy nos ha dejado Carlos Gorostiza,  hombre clave de la dramaturgia nacional. Precursor del moderno teatro argentino con obras casi fundacionales como “El puente” y “El pan de la locura”.

Ligado desde sus inicios al movimiento teatral independiente, supo desde su pluma poner en evidencia las contradicciones del ser argentino. Con su mirada abarcadora, pero a la vez detallista y profunda, mostró como pocos las miserias cotidianas y secretas del hombre común, la banalidad y  desidia que llevan a la eterna inmovilidad, la hipocresía de una sociedad llena de desigualdad.

No le hizo falta a Gorostiza recurrir al drama ni caer en alegatos extremos para mostrar nuestras debilidades. Con la sutileza de quién conoce profundamente el alma humana nos ha legado un espejo siempre vigente donde volver a mirarnos como sociedad.

“En mi teatro, siempre tiene prioridad lo social y vivimos en una época en donde aparece una diferencia social que para mí siempre fue inadmisible.” Decía el autor en una de sus entrevistas.

Y fue su compromiso el que lo llevó a estar silenciado, como tantos intelectuales,  durante los años negros de la última dictadura militar. Miembro fundamental del ciclo Teatro Abierto y Secretario de Cultura de la Nación a la vuelta de la democracia, Carlos Gorostiza es el hombre ineludible del teatro y la cultura argentina.

Cómo homenajear a un referente decíamos al comienzo. Y qué mejor forma de homenajearlo que manteniendo su obra siempre vigente, viva para las nuevas generaciones.

En nuestra querida sala Andamio ’90 hemos tenido el privilegio de honrarlo con la puesta de una de sus piezas, El patio de atrás, que aún hoy continúa en cartel y con el inmenso honor de haber contado con su presencia para el estreno.

Carlos Gorostiza vive en su arte, y el arte es inmortal. Por eso es que nuestra mejor forma de recordarlo no será con lamentos ni tristeza. Será asumiendo el compromiso que nos toca, que no es más que mantener viva su obra, no como una opción, sino como un deber que tenemos como gente de teatro que somos.

“Es muy importante tomar conciencia de que uno ha sido un privilegiado: nació y transcurrió por la vida gozando. Es maravilloso. No puedo estar triste.” Carlos Gorostiza (7 junio 1920 – 19 julio 2016).

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Diez años sin Alejandra Boero

“Hay que tener confianza en el hombre para que se pueda desarrollar en lo que sea –dijo en una oportunidad–. Ante todo, hay que darle la libertad para que realice aquello que quiere, no aquello a lo que se siente obligado porque le da de comer. Cuando el hombre es él mismo, es mejor persona. Y es lo suficientemente generoso para reconocer a otras buenas personas y les va a dar crédito para que crezcan. Siempre tuve fe en que podía construir una vida mejor. La vida mejor consiste en ser fiel a uno mismo, no engañarse, no mentir y no disfrazarse de nada.” (Alejandra Boero, Dic. 1918 – Mayo 2006).
A diez años de su partida trabajamos incansablemente para hacer honor a su legado.

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Jornada de Pedagogía Teatral “El Teatro en la Escuela”

El sábado 23 de abril tuvimos el honor de llevar a cabo en Andamio 90 la Jornada de Pedagogía Teatral “El Teatro en la Escuela” con la presencia de la reconocida Profesora Ester Trozzo y el Profesor Mariano Scovenna, egresado de nuestra Institución.

Ester Trozzo presentó su libro “La vida en juego. Miradas acerca del Teatro como aprendizaje escolar”, Ed. Nueva Generación.

Por su parte el Profesor Mariano Scovenna presentó su libro “Definiciones, juegos…¡Acción!.  Diccionario de pedagogía teatral con conceptos, explicaciones y estrategias didácticas para enseñar a los chicos latinoamericanos de hoy a pensar y hacer teatro.”,  Prólogo de Ester TrozzoEd. Nueva Generación.

El Profesor Marcelo Bucossi y la Profesora Élida Schinocca expusieron también sobre la presentación de Mariano Scovenna, sus aportes y trayectoria docente.

Luego del receso, tuvo lugar el taller de Ester Trozzo “El desafío de enseñar Teatro en las escuelas. Reflexiones sobre la propia práctica.” que también contó con la colaboración de Mariano Scovenna.

Andamio ’90 contó con el apoyo de La Casa de Mendoza y La Casa de San Rafael que colaboraron en la difusión del evento y aportaron una degustación de vinos mendocinos para cerrar la Jornada.

Les agradecemos a todos la presencia y los esperamos en los próximos encuentros que organicemos para aprender sobre lo que nos apasiona: el Teatro.

 

“El teatro no es un templo, es un taller”

Compartimos con ustedes la nota a Alejandro Samek realizada por Federico Irazábal y publicada en La Nación, en ocasión de la celebración de los 25 años de Andamio 90.
http://www.lanacion.com.ar/1836149-andamio-90-cumple-25-anos-como-usina-de-artistasalesamek

Corría el año 1990. Los acontecimientos políticos, sociales y económicos bullían anticipando una década de gran movimiento, con todo lo que ello pudiera implicar. Apenas un año antes se había producido una serie de hechos singulares que generaría un sismo en el panorama teatral: la aparición de El Periférico de Objetos (Ana Alvarado, Daniel Veronese y Emilio García Wehbi), Javier Daulte, Alejandro Tantanian, Luis Cano y Rafael Spregelburd, entre muchos otros. Junto con esos nombres, también comenzaba a aparecer la necesidad de multiplicar los espacios teatrales. Las salas se iban desparramando por la ciudad junto con modelos escénicos y de gestión bien diferenciados. Uno de ellos, resultado de la pujanza e idealismo de su fundadora, la actriz y directora Alejandra Boero, fue Andamio 90, sala que abrió sus puertas en el año 1990 para dar inicio a un largo y complejo recorrido que acabó por convertirlo en un clásico del teatro de Buenos Aires.

“Eran otros tiempos”, cuenta Alejandro Samek, hijo de la gran artista argentina y rector del Colegio Superior de Artes del Teatro y la Comunicación, que funciona en la sala y que ofrece título oficial. “En aquel entonces, ser un artista independiente era estar enfrentado a los empresarios y al Estado. Cuando los artistas nos definíamos así, era porque teníamos una línea ideológica en aquello que queríamos hacer en nuestros espacios. Y buscábamos hacer algo distinto a lo que el Estado podía hacer en sus salas y con sus compañías, o también diferenciarnos del productor teatral. Hoy estas barreras son menos firmes. Estamos todos en un mismo lado, cada uno haciendo lo propio, pero con un grado de profesionalización, o de institucionalización, tal vez mayor.”

Y, probablemente, la palabra institucionalización marca la historia de Andamio 90 de un modo en el que tal vez no impactó tanto en otras salas que corrieron diversa suerte.

La historia con la pedagogía teatral remite al año 1967, año en el que la Boero (llamada así como forma de respeto, de jerarquización) comienza con sus talleres de teatro. Pero esto va a sistematizarse cuando logre tener su propio espacio, lo que sucedió gracias a su amigo el arquitecto García Vázquez, que, al morir, dejó su fortuna para ser distribuida entre sus amigos. Con ese dinero, unos 50.000 dólares, Boero pudo comprar el edificio y comenzar las reformas. Para eso, primero hipotecó su propia vivienda y luego la de su hijo. Así fueron realizando las adaptaciones del edificio para la construcción de la sala y los ámbitos pedagógicos para inaugurarlo, en 1991, con el estreno de Final de partida, de Samuel Beckett, con el memorable trabajo de Alfredo Alcón.

Por supuesto que, para lograr la inserción que hoy tiene Andamio en la comunidad teatral, hubo que ir adaptándose a los tiempos. “Mamá se resistía mucho a la oficialización de la escuela -cuenta Samek, porque pensaba que iba a venir alguien que no sabía de su oficio a decirle a ella lo que tenía que hacer. Y no sé si estaba tan equivocada en este asunto, pero sí era necesario oficializar la enseñanza para darle una jerarquía distinta. Desde 1999, estamos incorporados al sistema oficial de enseñanza, dictamos tres carreras y tenemos alrededor de 400 alumnos y una planta de personal que, entre docentes y no docentes, ronda las 60 personas. Ver que ese sueño de mamá se convirtió en esta enérgica y dinámica vorágine diaria es la certeza y el orgullo del sueño cumplido.”

Año de celebraciones

Además de la escuela y de los espectáculos que Andamio 90 ofrece regularmente en cartelera, el lugar también está abocado por estas semanas a ser sede de diversos eventos teatrales. Entre el jueves y el lunes, albergará al Encuentro Latinoamericano de Teatro, con espectáculos de Bolivia, México, Uruguay, Ecuador, Puerto Rico, Chile, Cuba, Nicaragua y Perú (hay más información en elti.com.ar). Y, entre los espectáculos en cartelera, continúa Pessoa, escrito en su nombre, escrito y dirigido por Alfredo Martín, y Lisístrata o la rebelión de las mujeres, con dirección de Roberto Monzo y versión del recordado Rodolfo Roca. Para finalizar las celebraciones, el 7 de noviembre, se realizará una única función de Escandinavia, espectáculo escrito por Lautaro Vilo y con dirección y actuación de Rubén Szuchmacher.

El teatro no es un templo, es un taller

El teatro porteño no sería el mismo con Alejandra Boero que sin ella. Y todo tal vez sea mérito de un entrañable Pedro Asquini, quien, un día, mientras barría la vereda de un pequeño teatro, se encontró con una joven muchacha a la que invitó a ingresar: se trataba del mítico teatro La Máscara, sala y compañía en la que la muchacha se quedó hasta los años 50, cuando fundó el otro gran antecedente del teatro independiente actual: Nuevo Teatro. Pero, más allá del lugar y de los compañeros, la idea parece haber sido siempre la misma: “El teatro no es un templo, es un taller”. Esa frase, que se encontraba escrita en una de las paredes de La Máscara, acompañó a Boero a lo largo de toda su trayectoria y de su labor como militante de la escena. En ese imaginario teatral se formaron dos de sus más sobresalientes discípulos: Luciano Cáceres y Claudio Tolcachir.

El lema nombra, antes que nada, una forma de pensar el oficio, que fue el modo vector en el que Boero comprendió que había que entender el teatro: un lugar en el que todos, cada uno con su oficio y sus deseos, hacen todo. El actor barre, el director trapea. Sin divismos, sin jerarquías y sin desplantes, un tipo de teatro que encontraba en ese modelo de gestión un modo de producción y de vida.

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Bienvenidos al Blog de Andamio 90

Les damos la bienvenida al blog de Andamio 90. Un espacio creado para compartir la experiencia de hacer, estudiar y vivir el teatro.

Te invitamos a formar parte de este colectivo de trabajadores del teatro, donde honramos con nuestro quehacer el espíritu del movimiento teatral independiente del cuál fue pionera y fundadora la actriz, directora y maestra de actores Alejandra Boero.

Bienvenidos, y que comience la función!

Video conmemorativo de los 25 años de la creación de Andamio 90 celebrados el 9 de diciembre de 2015.

“Luego de casi 20 años de militancia en el movimiento teatral independiente argentino, hemos aprendido duramente que hacer teatro no es un privilegio y, si lo fuera, se adquiere trabajando y estudiando, y además trae consigo una pesada responsabilidad social. (…) Luchamos acerbamente contra la improvisación, la deshonestidad, el envanecimiento y la venalidad que han aplastado al teatro argentino. Es decir, hemos procurado hacer honor a la profesión y militancia independiente, justificando nuestra permanencia en las tablas por el sentido que otrogamos a nuestra vocación, el respeto hacia el autor elegido y la fe en una humanidad con menos problemas que los que hoy preocupan al hombre.”

Alejandra Boero – Pedro Asquini

Buenos Aires, 1960.